
Comercio global atraviesa uno de los escenarios más complejos de los últimos años.
El cierre de facto del Estrecho de Ormuz, que ya se extiende por casi tres meses, continúa alterando los flujos logísticos internacionales y generando fuertes impactos sobre las cadenas de suministro, las tarifas de transporte y la disponibilidad de capacidad marítima.
Según el análisis de Veson Nautical, el conflicto geopolítico ha redefinido las dinámicas del mercado naviero en prácticamente todos los segmentos.
Entre los principales efectos observados:
• Desvíos de rutas y mayores tiempos de tránsito.
• Incremento de costos operativos y seguros marítimos.
• Menor disponibilidad de buques en rutas estratégicas.
• Mayor volatilidad en tarifas de flete.
• Presión sobre la planificación logística global.
El segmento tanquero ha sido uno de los más afectados: el cierre del Estrecho de Ormuz retiró cerca del 25% del comercio marítimo global de petróleo, llevando los ingresos de los VLCC a niveles récord durante el primer trimestre de 2026.
En paralelo, el mercado gasero enfrenta importantes disrupciones, tras la salida del 30% del suministro global de LPG desde Medio Oriente, mientras que el transporte de contenedores mantiene una relativa estabilidad gracias a los desvíos por el Mar Rojo y la limitada oferta de buques.
Para importadores y exportadores, este contexto implica:
• Mayor incertidumbre en los tiempos de entrega.
• Posibles sobrecostos logísticos.
• Necesidad de planificación anticipada.
• Riesgo de congestión y retrasos portuarios.
• Cambios en estrategias de abastecimiento y rutas comerciales.
La situación confirma cómo los conflictos geopolíticos continúan impactando directamente sobre el comercio internacional y la logística global.