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El conflicto en Medio Oriente reconfigura las rutas del petróleo y tensiona la logística energética global

La intensificación del conflicto en Medio Oriente está provocando fuertes disrupciones en los mercados energéticos y en el transporte marítimo de hidrocarburos. La interrupción del tránsito por el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más estratégicos del mundo, está obligando a productores y compradores a replantear rutas logísticas, infraestructura y flujos comerciales en un contexto de alta volatilidad.

En este escenario, Arabia Saudita está movilizando al menos 25 superpetroleros hacia el puerto de Yanbu, ubicado en el Mar Rojo, con el objetivo de mantener el abastecimiento de crudo hacia los mercados internacionales. Según datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg, esta flota tendría capacidad para transportar hasta 50 millones de barriles si se completan las cargas previstas.

El reposicionamiento de buques responde al creciente riesgo en el Golfo Pérsico, donde los ataques con drones y misiles han convertido el tránsito por el estrecho en una ruta considerada demasiado peligrosa por muchos armadores.

La infraestructura que permite evitar el Estrecho de Ormuz se ha vuelto clave para reducir el impacto de la crisis energética. Tanto Arabia Saudita como Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos que trasladan petróleo hacia puertos fuera del Golfo Pérsico, aunque su capacidad es limitada frente al volumen que normalmente se transporta por vía marítima.

Uno de los sistemas más relevantes es el oleoducto saudí East-West, de aproximadamente 746 millas de extensión, que en los próximos días podría operar cerca de su capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios. No obstante, una parte de ese volumen está destinada al consumo interno, por lo que se estima que alrededor de 5 millones de barriles diarios podrían finalmente llegar a los mercados internacionales. El conflicto ya ha reducido la producción mundial de petróleo en aproximadamente 6%, luego de que países como Irak y Kuwait se vieran obligados a detener operaciones en campos que no tienen salida logística para su crudo.

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Puerto de Amberes-Brujas

El Puerto de Amberes-Brujas (Bélgica) anunció leves problemas de tráfico en sus subzonas. La situación se produce debido a la huelga general convocada por diferentes sindicatos del país para la jornada del 12 de marzo. 

Según la última actualización del recinto portuario belga, respecto al subzona de Amberes, se indicó que el servicio de capitanía de puerto y los buques SWATH cuentan con personal parcial, lo que permite reanudar el tráfico marítimo con prácticos flamencos hacia y desde Amberes. Se está programando el transporte marítimo con la mayor eficiencia posible, teniendo en cuenta los parámetros náuticos, las condiciones meteorológicas y la capacidad disponible en la cadena.

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Puerto de Iquique

El Puerto de Iquique inició 2026 manteniendo el dinamismo operativo registrado durante el último año. En enero, el recinto movilizó 306.148 toneladas, cifra 1% superior a la registrada en igual mes del año pasado. En materia de recalada de naves, se registró un aumento de 20% con un total de 30 buques atendidos, frente a los 24 verificados en el mismo mes de 2025.

Uno de los incrementos más significativos se observó en la carga fraccionada o de proyectos, que anotó un crecimiento de 219%, alcanzando 63.984 toneladas movilizadas, en comparación con las 20.028 toneladas del año pasado. Este resultado refleja la creciente diversificación de las operaciones portuarias. A ello se suma un incremento de 30% en la carga automotora durante el mes.

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Líneas navieras cancelan un 8% de los itinerarios

La escalada de tensiones que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán está generando nuevas incertidumbres en el mercado de contenedores. Los mayores riesgos de seguridad en torno al estrecho de Ormuz han llevado a algunas líneas navieras a suspender reservas relacionadas con el Golfo y a desviar buques hacia rutas alternativas.

Al mismo tiempo, los planes para retomar los itinerarios a través del Mar Rojo y el Canal de Suez continúan retrasándose, lo que mantiene numerosos servicios navegando por la ruta más larga del Cabo de Buena Esperanza.

En este contexto, Drewry señala que, para el período comprendido entre las semanas 11 y 15 —del 9 de marzo al 12 de abril— se han anunciado 55 cancelaciones de itinerarios (blank sailings) de un total aproximado de 705 zarpes programados, lo que equivale a una tasa de cancelación del 8%.