
Comercio exterior en 2026: operar en un contexto de alta incertidumbre global
El escenario del comercio internacional en 2026 está profundamente condicionado por la creciente inestabilidad geopolítica, con impactos directos en las cadenas logísticas, los costos y la previsibilidad de las operaciones.
Uno de los focos más críticos hoy es el conflicto en Medio Oriente, particularmente en torno al estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial y una parte relevante del comercio global de energía y materias primas. La interrupción de esta ruta ha provocado una caída drástica del tráfico marítimo, con buques detenidos, rutas desviadas y un aumento significativo de los tiempos de tránsito.
Actualmente, más de 800 buques permanecen atrapados en la región y las principales navieras operan con extrema cautela, priorizando la seguridad por sobre la continuidad operativa. Esto ha generado un efecto dominó: congestión portuaria, desvíos hacia rutas más largas (como el Cabo de Buena Esperanza) y una fuerte presión sobre las tarifas de flete y los seguros marítimos.
Desde el punto de vista de los costos, la incertidumbre geopolítica actúa como un “impuesto invisible” sobre el comercio global, encareciendo no solo el transporte, sino también los insumos estratégicos, con impacto directo en la inflación internacional.
Este contexto presenta desafíos relevantes:
- Mayor volatilidad en los costos logísticos, especialmente en importaciones de energía, fertilizantes e insumos industriales.
- Riesgos de abastecimiento, debido a disrupciones en rutas críticas y menor disponibilidad de capacidad naviera.
- Extensión de los tiempos de tránsito, que afecta la planificación de inventarios y compromisos comerciales.
- Necesidad de diversificación de proveedores y rutas, como estrategia clave para mitigar riesgos.
El contexto actual exige pasar de una lógica operativa a una estrategia de resiliencia. Esto implica anticiparse a posibles disrupciones, evaluar rutas alternativas, fortalecer relaciones con proveedores y clientes, y monitorear permanentemente la evolución de los riesgos geopolíticos.