Si hay un momento en que ese ADN se puso realmente a prueba, fue la pandemia. Y lo fue para toda la red Navicon.
En Argentina y en Chile, los equipos enfrentaron el mismo escenario: cadenas de suministro colapsadas, fletes por las nubes, operaciones que tuvieron que reinventarse de la noche a la mañana. Cada equipo respondió desde su realidad, con sus herramientas y su mercado. Pero todos lo hicieron de la misma forma: adaptándose rápido, sosteniendo la calidad y sin perder el contacto con el cliente.
Ese período nos enseñó algo que hoy llevamos con orgullo: cuando las cosas se complican, la red Navicon responde. Y nuestros clientes lo saben mejor que nadie. Porque eso es lo que llevamos en el ADN desde el primer día.